Somos las ovejas negras del rebaño manipulable de los políticos que nos mienten.
Somos cobayas molestas para los médicos que nos mienten.
Máquinas rotas que no consumen para la industria que nos miente.
La piedra en el zapato de las farmacéuticas que nos mienten.
Nos mienten los que nos quieren vender salud.
Nos mienten los que hablan de progreso con una mano en la cartera.
Pero no nos creemos sus mentiras tóxicas.
Aunque nos quieran hacer invisibles, encerrarnos en una enfermedad y tirar la llave, envenenarnos
y taparnos la boca, matarnos y plantar flores de mentira sobre nuestra
tumba, no nos van a encerrar, a callar ni a hacer desaparecer.
No tenemos paciencia ni somos buenos pacientes, no nos justificamos ni damos explicaciones.
Si sufres Fibromialgia, si sobrevives con Síndrome de Fatiga Crónica, si agonizas con Sensibilidad
Química Múltiple, debes saber que estás en guerra. Sus mentiras no nos
asustan, son la munición en esta guerra que no ha hecho más que empezar.
Si crees que estás sano, escoge tu bando: enferma con ellos o vive con nosotros.
Ahora es nuestro momento: decimos, decidimos y definimos.
No nos creemos sus mentiras tóxicas.
Sabemos que mienten.
Clara Valverde y Eva Caballé
Gracias a
David Palma por sus ideas y a Aída García Corrales y a Paco Martos de DELIRIO
por la maquetación y la ilustración.
Sí nos mienten, Rosa. Y te puedo hablar con conocimiento de causa porque soy pediatra.
Hay más cosas que la ciencia convencional, y hay muchas cosas dentro de la ciencia convencional que se ocultan o no se potencia su conocimiento.
Hay muchos intereses metidos en esto, sobre todo con la Sensibilidad Química (te recuerdo que el manifiesto no habla sólo sobre Fibromialgia). Se tiende a dar más importancia a la Fibromialgia que a la Sensibilidad Química incluso entre los propios afectados y profesionales del tema, pero lo cierto es que más que probablemente, si consiguiéramos curar la sensibilidad química, esa cura valdría para las 3 enfermedades.
Hay pocas investigaciones dedicadas a Sensibilidad Química, ya que ninguna farmacéutica invierte en algo así ¿por qué? No es rentable invertir en unos enfermos que no toleran ningún medicamento. Por supuesto sí es rentable invertir en investigaciones para atiborrar de medicamentos a los pacientes de Fibromialgia y Fátiga Crónica.
Muchos intereses, efectivamente, Marta. Gracias por tu valentía y autenticidad como médico.
Una sociedad que produce estas (y muchísimas otras) enfermedades, tiene que ser sin duda una sociedad tóxica, enferma. Lo cual es el paraíso para cierta industria, y el mayor aliado para ciertos propósitos demográficos.
Estimada Rosa, aunque simplemente me he limitado a dar voz y espacio en este foro a personas a las que no se lo ponen precisamente fácil para hacerse oír y sobre todo respetar, personalmente comparto el mensaje de fondo y los hechos que nos muestran Clara Valverde y Eva Caballé, a la vez que comprendo bien su lógica y legítima indignación y el tono firme contestatario-reivindicativo de su escrito.
He investigado durante años más allá del "main stream" de las versiones oficiales de las instituciones, gobiernos y medios de comunicación de masas. Y tengo que decir, muy claramente, de verdad, muy claramente: NOS MIENTEN. No todos, sino los individuos y lobbys de más peso, los que controlan y manejan los hilos de esas mismas instituciones, gobiernos y medios de comunicación. Los que pastorean a todos los demás, en base a su enorme poder e influencia. Puesto que la gran mayoría de las personas que trabajan en esos estamentos (incluída la Medicina) sencillamente no están al tanto, no están conscientes, están desinformados (muy programados en las "verdades oficiales"); o bien conniven con el statu quo vigente, porque les es más cómodo, para evitarse problemas. Por un sueldo mucha gente está dispuesta a hacer la vista gorda a verdaderas aberraciones. Y por un mecanismo de defensa psicológico se convencen a sí mismos de que todo está "normal" o de que si hay cosas sucias es a otros a quienes corresponde denunciarlas y erradicarlas. Así -con el consentimiento de una mayoría silenciosa, dormida e indolente- no sólo llegan Hitlers al poder, sino también cierto tipo de Presidentes y Directivos a la gran industria farmacéutica y a la OMS. Puede estar segura de ello.
Aquí, más que de batas blancas habría que hablar de las batas negras de podredumbre y corrupción de unos sujetos sin escrúpulos que dirigen las grandes compañías farmacéuticas, y cuyo auténtico interés es el lucro puro y duro, a cualquier precio, la máxima rentabilidad, el mayor beneficio. Puesto que a fin de cuentas se trata de una industria. Y menuda industria. El negocio de la enfermedad como sabemos mueve miles y miles de millones, y muchísimo poder e influencia. No podemos ya seguir creyendo ingenuamente que están para el mayor bien del paciente o la curación de las enfermedades. Por favor, ¿necesitaremos otra falsa pandemia para aprender la lección de una vez? Los números de la industria farmacéutica cantan de forma desoladora, reflejando sus intereses, sus procedimientos, sus propósitos. Allí en la sección de videos he puesto dos del proyecto farmacriticxs, donde estudiantes de Medicina valientes y comprometidos con su profesión y la sociedad, muestran esta triste realidad. Mientras, gran parte de la profesión médica sigue durmiendo el sueño de los justos. Es una pena, es muy grave. La falta de sentido crítico, de discernimiento, la ausencia de interés por saber de verdad cómo funciona el sistema sanitario, la OMS, las compañías farmacéuticas. Es muy grave y muy triste, sencillamente porque quienes pagan el pato son millones de pacientes que ni siquiera son informados correctamente, ni de lo que padecen ni de lo que les administran. Y pagan con daños a veces irreversibles en su salud. Y con la muerte.
Tú dices "no puedes confiar más que en la ciencia"; y yo pregunto QUÉ CIENCIA, DE QUIÉNES, Y QUIÉNES SE BENEFICIAN DE ESA SUPUESTA CIENCIA. "Confiar en la ciencia", depositada según en qué manos, nos ha costado ya demasiada destrucción, explotación, enfermedad y muerte. No, no. Primero observemos quiénes están determinando qué es ciencia y cómo se aplica ésta; estudiemos cómo proceden, indaguemos cuáles son los frutos y los resultados que producen; supervisemos cuidadosamente y exijamos transparencia y honestidad. Y entonces veremos qué encontramos. Le aseguro que no le gustaría saber acerca de muchas cosas que operan tras las bambalinas. Pero el hecho de que no nos guste la suciedad y la basura no es motivo para apartarla u ocultarla u esconderla siempre debajo de la alfombra. La alfombra ya no parece una alfombra, sino un elefante, de todo lo que hay abajo. ¿Quién tiene la honestidad, la autenticidad y la audacia de atreverse a mirar y LIMPIAR?