Tengo una paciente que lleva 3 semanas de rehabilitación por: rotura completa LCA, distensión LL, hundimiento meseta tibial, rótula tocada e intervenida del menisco por artroscopia. Todo esto por accidente de moto.
Las sesiones van muy bien, mejora bastante rápido. Ahora mismo tiene recuperado el rango articular activo (pasó de 86 a 124 grados) y en pasivo le faltan unos 12 grados forzando mucho para igualar con la otra rodilla. La articilación no está tan hinchada (aunque su forma aún no es como debería). Sube y baja escaleras sin problemas (por la calle no baja seguidos los escalones por miedo y recomendación mía). Ha recuperado bastante fuerza en cuádriceps y el gemelo ya lo define.
(Tengo que aclarar que la paciente ha estado 4 meses quejandose tras el accidente hasta que se decidieron a diagnosticarla de todo eso, cosa que no entiendo)
Mmm.. Trabajamos ya propiocepción, comienzo de la carrera (la marcha la hace perfecta) y más o menos así es como va esta chica. La cuestión es que, a comienzos de esta semana que todo iba fenomenal, empieza a crujirle la rótula muchísimo. Sólo en ejercicios de flexo-extensión (con o sin peso). Al andar no, pero al subir escaleras o bajarla sí.. No sé, como tiene tocada la rótula también, supongo que es cuestión de tiempo que eso deribe en una artrosis. Pero me pregunto si al fortalecer mucho más esa rodilla dejará de golpear tanto el cartílago. Por miedo le he bajado el peso en los ejercicios y le he aumentado la EEM. Quería que me diérais vuestra opinión sobre el tema. Hace mucho que no trabajo con estas rehabilitaciones y realmente no sé si es del todo normal, o que he forzado mucho o yo que sé. Yo creo que todo va muy bien pero que, forzar ese roce adelantará una futura artrosis inevitable. ¿Hay algo que se pueda hacer? Gracias.