7.1. ASMA Y EMBARAZO
El 4-7% de las embarazadas padece asma, siendo el trastorno respiratorio
más frecuente en el embarazo. Hasta un 20% de las asmáticas embarazadas
sufren exacerbaciones de la enfermedad y un 6% precisan ingreso hospitalario por agudización grave 310. Dichas cifras empeoran en las pacientes con asma persistente grave, en las que hasta un 50% pueden padecer una exacerbación 311.
Los desencadenantes más frecuentes son los virus. Las exacerbaciones
en la embarazada se asocian a un bajo cumplimiento o adherencia
al tratamiento glucocorticoideo inhalado de mantenimiento 310,312.
7.1.1 Efectos del asma sobre el embarazo
Las embarazadas asmáticas presentan una mayor incidencia de complicaciones, entre las que destacan hemorragias, eclampsia, hipertensión, placenta previa, necesidad de parto por cesárea y nacimientos de bajo peso y/o prematuros 313.
En el asma mal controlada, la hipoxemia ocasionada por una exacerbación
es el principal factor de riesgo para parto pretérmino, retraso de
crecimiento intrauterino y nacimientos con bajo peso 314.
Los resultados de algunos estudios recientes sugieren que las asmáticas
embarazadas, en las que el feto es de sexo femenino, padecen un deterioro
de su condición asmática, con un mayor número de exacerbaciones y
hospitalizaciones por la enfermedad, durante el periodo gestacional 315.
7.1.2 Tratamiento del asma en el embarazo
Prácticamente todos los medicamentos empleados en el tratamiento del
asma atraviesan la placenta; sin embargo, son pocos los que tiene repercusiones sobre el feto. Un mal control del asma materna conlleva un mayor riesgo para el feto que los posibles efectos teratógenos de los fármacos empleados en el tratamiento habitual del asma 316-318. Los fármacos que han de emplearse en el asma de la gestante no difieren sustancialmente de losque se emplean en cualquier otra mujer asmática con el mismo nivel de gravedad, incluidas las agudizaciones 318-320.
Un estudio realizado en 2.014 recién nacidos cuyas madres fueron tratadas
con budesónida inhalada durante el periodo de gestación no constató una
mayor incidencia de teratogénesis (3,8%), en comparación con la de la
población general (3,5%)321.
Los estudios clínicos que compararon la seguridad de los agonistas b2 adrenérgicos de acción corta (fundamentalmente salbutamol) no observaron
un mayor riesgo de efectos secundarios319,322. No hay información disponiblesobre los de acción larga.
Tampoco los ensayos que evaluaron la seguridad de las teofilinas (categoría de riesgo C según la FDA) en el embarazo constataron un mayor riesgo de efectos adversos.
Respecto al uso de glucocorticoides orales (categoría de riesgo B según la
FDA), si bien en el pasado se asociaron a un mayor riesgo de malformaciones fetales (particularmente cuando se tomaban en el primer tercio del embarazo) 323, la evidencia disponible en la actualidad no es concluyente en mostrardicho efecto. Se considera que pueden administrarse durante el embarazo 324 siempre que su uso esté justificado.
No existen estudios concluyentes sobre la seguridad de los antileucotrienos
en el embarazo 325.
Recomendaciones:
Dado que un mal control del asma durante el embarazo conlleva un
aumento de la morbimortalidad materna y fetal por el riesgo de padecer
una exacerbación asmática grave, se aconseja seguir estrechamente el
grado de control del asma durante el mismo.
En el tratamiento de mantenimiento del asma de la mujer embarazada
se recomienda utilizar los fármacos habitualmente empleados (agonistas
b2 adrenérgicos y glucocorticoides inhalados).
Desde Nicaragua Dr. Juan Herrera Salazar.
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